El partido único que definió al campeón de la Copa Libertadores 1981 se disputó en el Estadio Centenario de Montevideo, un escenario neutral que acogió el tercer y definitivo encuentro entre Flamengo y Cobreloa después de que la serie estuviera igualada. La normativa del torneo exigía un desempate en campo neutral si los equipos estaban nivelados tras los dos partidos de la final, una instancia que raramente se activaba y que añadía una dosis extra de dramatismo a la definición del título continental más importante.
El desempate
El choque final, cargado de una tensión que se había venido acumulando en los compromisos previos, fue el epílogo de una serie intensa. El primer duelo, en el Maracaná, había terminado 2-1 a favor del cuadro brasileño, mientras que la revancha en Santiago, ante casi sesenta mil personas, fue para el equipo chileno por la mínima, forzando esta instancia definitiva. La presión sobre ambos conjuntos era máxima, pues se jugaban la gloria eterna en un solo partido.

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La expectativa era total.
Según el portal especializado Kodroma Magazine, el encuentro no solo fue definido por la calidad futbolística, sino que estuvo marcado por una extrema combatividad que derivó en una trifulca generalizada. El árbitro debió expulsar a cinco jugadores, tres de ellos del conjunto de Cobreloa, en un episodio que empañó la final pero que reflejó la intensidad de la lucha por el título. En medio de ese clima enrarecido, la figura de un solo hombre resultó ser la diferencia.
La decisión del cuerpo técnico de Flamengo de confiar una vez más en su genio creativo fue la clave que inclinó la balanza. Zico, el conductor del equipo, se transformó en el héroe absoluto al anotar los dos goles del triunfo por 2-0, sellando así el destino de la copra. Su actuación no solo le dio a Flamengo su primera Libertadores, sino que catapultó a ese equipo a la categoría de legendario, cumpliendo con el potencial que desde hacía años se le presumía.
La definición
La serie final requirió de un tercer partido decisivo en el Estadio Centenario de Montevideo, tras un empate en la eliminatoria anterior. El primer encuentro, en el Maracaná, fue para Flamengo por 2-1, con dos goles de Zico y un tanto de Víctor Merello para Cobreloa desde los doce pasos. Una semana después, en el Estadio Nacional de Santiago, Cobreloa niveló la serie con un ajustado 1-0, anotado por Merello a los 79 minutos, ante casi 60 mil espectadores.
En el partido de desempate, la estrategia del técnico de Flamengo, Paulo César Carpegiani, resultó clave. La inclusión de Anselmo, según relataría después Zico, tuvo un propósito específico frente a la agresividad del chileno Mario Soto. El equipo brasileño, con Raul Plassmann en el arco, controló el juego y Zico selló la victoria con dos goles, dándole a Flamengo su primera Copa Libertadores.
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Eventos de esta magnitud, que definen un campeón continental, atraen naturalmente la atención del mundo de las apuestas, donde las casas suelen ofrecer líneas para cada posible resultado del partido único.
Antecedentes
La definición del campeón requirió de un tercer partido en el Estadio Centenario de Montevideo, un escenario neutral que albergó el desempate final. Este recurso, aunque inusual, no era ajeno al reglamento de la Copa Libertadores para dirimir al campeón en caso de empate global.
El itinerario de la final
La serie comenzó el 13 de noviembre de 1981 en el Maracaná, donde Flamengo se impuso 2-1 con una doble anotación de Zico, a la que Cobreloa respondió con un gol de penal de Víctor Merello. La revancha en Santiago, el 20 de noviembre ante casi 60.000 espectadores, fue para el equipo chileno por 1-0, con un gol de Merello a los 79 minutos, forzando así el encuentro decisivo.
El duelo en Uruguay expuso la tensión acumulada, culminando en un episodio de extrema violencia.
Figuras y estadísticas
El torneo consagró a Zico como figura máxima, anotando los dos goles del título en el partido definitivo. Por su parte, Víctor Merello fue el goleador de Cobreloa en la final, convirtiendo en los tres encuentros. El arquero Raul Plassmann fue fundamental en la campaña de Flamengo, que culminó con 8 victorias, 4 empates y solo 1 derrota.
- Zico (Flamengo): autor de los dos goles en el tercer partido y de dos tantos en el primer enfrentamiento.
- Víctor Merello (Cobreloa): convirtió un gol de penal en el primer partido y el tanto de la victoria en el segundo.
- Vicente Cantatore: director técnico del Cobreloa.
- Paulo César Carpegiani: estratega del Flamengo campeón.
- Raul Plassmann: arquero titular de Flamengo.
Balance y Proyección
El triunfo en Montevideo coronó una campaña sólida del conjunto brasileño, que finalizó el torneo con un registro de ocho victorias, cuatro empates y una sola derrota, según la Confederación Sudamericana de Fútbol. La base de este equipo, con Zico como estandarte y Raul Plassmann en el arco, demostró una efectividad que trascendió el episodio final.
La conquista del título continental no fue solo un hito deportivo; marcó el inicio de una era para Flamengo, que meses después se consagraría campeón mundial intercontinental. Para Cobreloa, en cambio, la derrota significó el amargo final de una improbable carrera en su debut en la Copa Libertadores. El legado de aquella final de 1981 quedaría grabado en la historia.
Una gesta memorable.
